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En el libro Piensa como multimillonario, de Donad J. Trump dice:

La mayoría de las personas tiene la idea errónea de que contratar un decorador es un derroche extravagante, pero créeme, te ahorrará tiempo y dinero. La decoración no es tan fácil como entrar en una tienda de muebles y señalar un par de piezas. Los buenos decoradores tienen talento para la configuración espacial, para elegir colores y materiales y, sobre todo, para negociar. Los mejores decoradores tienen esa mezcla poco común de talento artístico e inteligencia para los negocios.

Algo tan simple como elegir una alfombra puede llevarte días de búsqueda en muestrarios. No puedo pensar en algo más aburrido. En cambio los buenos decoradores irán a almacenes, tiendas de antigüedades y muestras de muebles y regresaran con un plan completo, incluyendo tela, alfombra y muestras de pintura, así como patrones de diseños. Cuando tienes a un excelente decorador, simplemente te sientas a esperar los resultados y al final dices: Ah, esta perfecto. Yo nunca hubiera pensado en eso.

dormitorio

Foto cortesía de jinkazamah | Flickr

Independientemente del dinero que un buen diseñador de interiores puede ahorrar a su cliente gracias a su experiencia, sabiendo dónde y cómo comprar muebles, existe un aspecto nunca valorado, y en el que este texto pone el dedo en la llaga: el valor del tiempo.

Todos somos profesionales en nuestros respectivos campos. Todos somos capaces de valorar cuánto cuesta una hora de nuestro tiempo si tenemos que facturarlo a un cliente.

¿Por qué, en cambio, no somos capaces de ver el dinero que estamos tirando a la basura después de “dos meses buscando la cómoda perfecta y no encontrarla”? (Confesión real de un cliente).

Es cierto que contratar a un diseñador de interiores hace que parezca que la factura final es más cara, ya que tenemos que pagar sus honorarios, pero SIEMPRE será más interesante dejar que él se ocupe de las búsquedas y las compras mientras ocupamos nuestro tiempo y nuestro dinero de una manera más provechosa. De esta manera, por mucho que se vaya en los honorarios del decorador, el ahorro para el cliente siempre será mayor.